Loriga de Malla

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Published in: on diciembre 1, 2014 at 7:34 am  Dejar un comentario  
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Cota de malla: cómo quitarle el galvanizado

El color:

Se discute todavía el aspecto que presentaban en su momento, si bien oxidadas, limpias, enegrecidas…

Una pequeña muestra de lo que se puede hacer sólo con calor.


Izquierda, enegrecida a baja temperatura (<500º), centro tras haber sido puesta al rojo (>500º), derecha, oxidada y limpia con arena. Ninguna tenía galvanizado en el momento de tratarlas.Al fondo, una remachada que compré completamente oxidada y limpiada hace un año con arena. se puede observar mucho mejor su tonalidad respecto al hierro más o menos pulido en esta otra foto:

Contraste entre anillas galvanizadas y “al óxido natural”

Las actuales, generalmente las venden bien con un galvanizado o zincado brillante, o con un pavonado negro. Este último es más pasable, pero los primeros resultan especialmente cantosos y más si se lleva casco, u otras piezas de armadura que destaquen el color “artificial” (o excesivamente limpio). Evidentemente, la ventaja que presentan no es baladí (el óxido mancha e incrementa el mantenimiento), pero ¿Cómo hacemos para quitar ese brillo sin perder la protección?

Atención, se generan vapores MUY peligrosos, hay artesanos que se han muerto por esto. Hacedlo sólo al aire libre. También hay que tener cuidado con dónde se tira el agua utilizada en el proceso.

Sencillamente, necesitamos estas cosas:

-Un sitio al aire libre.

-Varios litros de vinagre blanco.

-Agua

-Una palangana de plástico o similar, en la que quepa de sobra la cota de malla sumergida por completo (comprobadlo antes). Lo que sobresalga se oxidará a una velocidad de récord.

Lo que vamos a hacer es atacar la capa superficial con un ácido (vinagre). No lo vamos a usar puro, sino diluido en agua (si está caliente acelera el proceso), como mínimo en la misma cantidad, para que sea más progresivo y homogeneo. En el proceso se producen gases, que huelen francamente mal y además son tóxicos, por lo que el sitio debe ser abierto y estar bien ventilado. Siempre hay que ir poco a poco y echar un ojo de vez en cuando.

Si lo que queremos es “matar” el brillo, no requerirá mucho tiempo. Conviene estar atento, y echarle un vistazo de vez en cuando durante el proceso, que puede durar varias horas.

Si se quiere quitar por completo la capa, requerirá de más tiempo (una noche).

La cota de malla hay que secarla inmediatamente, con trapos grandes, o al sol y buena tempreatura, porque si no habrá un divertido proceso llamado oxidación electrolítica, porque el vinagre y el metal hacen un efecto de pila eléctrica, acelerando la reacción entre el oxígeno y nuestra cota de malla. Es una manera muy fácil de que parezca que no se ha limpiado desde la Edad Media…si es que alguien quiere ver su malla convertida en un bloque informe de óxido. Siempre se podrá vender por ebay y timar a algún incauto.

Advertencia final: este procedimiento es más o menos experimental, y puede haber multitud de factores que influyan. No he tenido en cuenta todos. Hacer el experimento tiene su recompensa, pero también su riesgo. Y a saber con qué trató el indio aquel día las cotas de malla…

Próximamente, limpieza y mantenimiento.

Cota de Malla: tipos de anillas

La cota de malla, al ser un tipo de protección usado ampliamente desde el S. III a.C. hasta el XVI d.C., y esporádicamente desde entonces, suele ser una opción habitual para el recreacionista bélico, por su disponibilidad y facilidad de mantenimiento (al menos en las versiones más básicas).

Para aquel que quiere adquirir una (o aprender a hacerla) le dejo estos consejos:

 

Tipos de anillas:

Generalmente, nos encontraremos tres tipos de anillos, que detallaré a continuación:

Empalmada  (Butted):

Una anilla abierta, con sus extremos juntos, sin ningún otro tipo de unión. La más fácil de fabricar o modificar (y por ello la más barata). El grosor del anillo tiene que ser grande para mantenerlo cerrado frente a los esfuerzos. No es muy resistente (se abren fácilmente, especialmente en los sobacos), pesan incluso el doble que los otros tipos, y simplificando, nunca se usó por su escasa resistencia.

No obstante, en función de la fidelidad que queramos, es plenamente aceptable, y además, las otras opciones resultan como mínimo desde tres o cuatro veces más caras, e infinitamente más complicadas de fabricar desde cero. Si quieres aprender a hacer cotas de malla, empieza con este tipo.

-Remachado (Riveted):

Malla compuesta exclusivamente de anillos remachados en bola

Los dos extremos de una anilla abierta están superpuestos, agujereados y atravesados por un remache, bien “redondo” (round), o en cuña (wedge). Al estar cerrados mediante remache, son mucho más resistentes y es necesario mucho menos metal, por lo que si se usan, se reducirá notablemente (incluso a la mitad) el peso. Una cota de malla puede estar hecha sólo de estas anillas o bien en combinación con las siguientes:

-Sólido (Solid/punched):

Fabricados a partir de planchas, mediante estampación o troquel, o menos comunmente, soldando anillas abiertos. Infinitamente mucho más resistentes, pero evidentemente, no se pueden unir entre sí, necesitando de tantas anillas remachadas como de sólidas:

Malla que alterna las anillas “sólidas” con las remachadas en cuña.

Published in: on junio 13, 2009 at 10:59 pm  Comments (4)  
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Como una pequeña anilla…

tan pequeño

Comenzaré en breve unos apuntes sobre malla. Para ir abriendo el apetito, seguid leyendo:

“Mas así que dirigí mis miradas al Trono, advertí que todas cuantas cosas había yo visto se empequeñecían en mi espíritu, perdían su valor y se rebajaban al compararlas con el Trono. Los siete Cielos, las siete tierras, los siete pisos del infierno, los grados del paraíso, los varios velos, luces, mares y montañas que en las alturas celestiales existen, en una palabra, la creación entera, me pareció, comparada con el Trono del Misericordioso, algo así como una pequeña anilla de todas las que componen una cota de malla, perdida en medio de una inmensa tierra desierta cuyos límites no se conocen”.

Fragmento del hadiz del mirach contenido en la colección de hadices apócrifos de Soyuti titulada Alaali,  I,  33-42 Soyutí lo copia del tradicionista Abenhabán,  f. en 354 (965 d.C.) Este tradicionista atribuye la invención de la leyenda a uno de dos tradicionistas falsarios:

1- Maisara hijo de Abderrá bihi originario de Persia habitante de Basora y fabricante de lorigas a quien sus contemporáneos acusan de falsario en la invención de hadices que atribuía a Mahoma forjando además la cadena de testigos transmisores Murió cerca del 170 (786 d.C.)

2 Ornar hijo de Suleiman natural de Damasco también acusado por sus contemporáneos de forjador de tradiciones Murió cerca del 105 (722 d.C.)

Fuente: La escatologia musulmana en la Divina comedia,  Escrito por Miguel Asín Palacios, Julián Ribera, Real Academia Española