Bibat: primeras impresiones.

Por fin

(foto: EITB)

Bueno, el día 26 por fin se inauguraba, tras años de imprevistos y robos diversos, el nuevo Museo de Arqueología, ahora denominado “Bibat” por aunar dos colecciones, Naipes y Arqueología, en un Museo.

Espero poder tene fotos en breve (no están permitidas y hace falta permiso, así que uso las que puedo) para poderos mostrar cómo es por dentro. El recorrido se realiza de forma cronológica, desde la Prehistoria, hasta la Edad Media, periodo en el que enlaza con el de Naipes. Las más de 1500 piezas, apoyadas por gráficos y documentales, nos muestran lugares y las gentes que lo habitaban. O ésa era la idea. Mucho de lo que expongo a continuación puede parecer excesivamente crítico, pero dada la ausencia casi total de críticas puede parecer que a todo el mundo está contento, y no es así, por los comentarios que conozco. Pero claro, a ver quién tira la primer a piedra…

El edificio

(foto: EITB)

Lamentablemente, el diseño del edificio y los interiores, hacen que su funcionalidad expositiva se vea seriamente afectada. Las salas, de recorrido poco intuitivo, son oscuras, haciendo necesario el uso de iluminación artificial, dado que los “lucernarios” (prismas blancos conectados a un tragaluz que atraviesan verticalmente el edificio) no cumplen su función. El suelo, oscuro, deja en evidencia el recorrido de los anteriores visitantes en forma de  detectivescas huellas.

(foto: EITB)

El recorrido

El recorrido es confuso, y debido a la falta de visibilidad que provocan los lucernarios, pantallas, etc, siempre te saltas algo. Una vez finalizado, no queda más remedio que volver por donde has venido. Existen puertas que comunican ambos museos a diferentes niveles, pero en mi segunda visita permanecieron cerradas, obligándome a bajar de nuevo al patio para cambiar de edificio, impidiendo así empezar la visita por un museo, y volver visitando el otro, “desconectándolos”. Con un recorrido común creo que ganarían mucho.

(foto: Alava.net)

Las vitrinas

La oscuridad reinante hace necesaria el uso de iluminación en las vitrinas, lo que al no ser recomendable por los efectos dañinos, necesita de un sensor que detecta la presencia de una persona frente a la misma para activarse. Lamentablemente, si el visitante quiere ver desde menos de un metro las piezas, o no sigue escrupulosamente el orden de la visita (algo francamente difícil), no es detectado por el mismo, quedando otra vez en tinieblas los objetos expuestos. Aquí es donde está uno de los mayores fallos del Museo, en la falta de explicaciones, dignas de un gabinete de curiosidades del siglo diecinueve . Una vitrina como la mostrada abajo sólo tiene (por ejemplo) ésta información:

Piezas del Paleolítico inferior.

Proceden de:

Angostina,

Las Hayas,

Kurutzeta,

El Raso.

(foto: El Correo de Alava)

Y es una lástima, dado que el número de piezas expuestas se ha incrementado notablemente, incorporando multitud de novedades de gran interés, que pasan totalmente desapercibidas.

Audiovisuales

Quizás uno de los aspectos en los que más ha mejorado el museo, teniendo en cuenta que anteriormente sólo existía un documental grabado en VHS y con un sonido horrible repitiéndose eternamente en un televisor. Ahora mismo, hay una docena de variable calidad, aunque debido, al parecer a las prisas de la inauguración, no están terminados todos.

Lo positivo es que gracias a las nuevas tecnologías no disponibles anteriormente (vaya perogrullada) como el 3D, y diversas técnicas de animación, han conseguido explicar desde una perspectiva diferente y poco usual aspectos de poblados como el de La Hoya, etc.

En el aspecto negativo, el sonido o la imagen de muchos audiovisuales, aunque no los está viendo nadie, es repetitivo y agobiante. Algunos de ellos, pese a tener un botón que permite elegir el idioma del documental para que empiece  están permanentemente emitiendo ruido, algo que no ayuda a ver los objetpos expuestos. Tampoco todos los documentales tienen asientos dispuestos enfrente, por lo que a veces no queda más remedio que quedarse a verlos de pie. Los documentales, por cierto, sólo están en euskera y español, ningún otro idioma como francés o inglés, para que luego nos quejemos del poco turismo extranjero que nos visita.

En conclusión, un elaborado edificio “estrella” que no ha conseguido cumplir su función para la que, en teoría, estaba diseñado. Inevitablemente, es mejor que el anterior (sobre todo por el espacio) pero aporta poco más. El resultado hubiese sido notable de ser una exposición itinerante,  sin piezas originales, de las que este Museo no saca  provecho.

La mordaz tira de Cerrajería

Como apunte, comentar que el entrañable cráneo trepanado ya no está expuesto, así como la tan ilustrativa sección de traumas y paleopatología.

Para finalizar, y como nota positiva, el cambio de la otra mitad del Bibat, el Museo Fournier de Naipes, ha sido claramente a mejor, pese a la dificultad de . Los nuevos soportes para mostrar las cartas, más paneles explicativos  que detallan las técnicas de fabricación, juegos y curiosidades, rompen la anterior monotonía y falta de información reinantes anteriormente. Sólo queda esperar que la actual responsable del Bibat, Itziar Ruiz de Erentxun, demuestre que puede corregir los fallos del nuevo Museo tal como hizo anteriormente con el de Naipes.

(foto:Alava.net)

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Published in: on marzo 28, 2009 at 1:00 pm  Dejar un comentario  
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